Sigue, camina, aunque no veas todo el camino. No te quites, confía, sigue con tu entusiasmo, ama la vida, ríe sin permiso, y sé como niña: curiosa, valiente, soñadora…, capaz de volver a empezar mil veces sin perder la ilusión.
La vida no se trata de llegar rápido, sino de sentir cada paso.