A veces la vida nos apaga un poco el brillo.
Nos rompe, nos confunde, nos pone a prueba.
Pero lo que no sabes, mujer, es que ese brillo no se pierde — solo se transforma.
Brillas distinto cuando aprendes, cuando sanas,
cuando te levantas con el alma limpia y el corazón fuerte.
El brillo no siempre se explica… se siente.
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