Acerca de mí
No me gusta ver a las personas sentirse menos, ni ver cómo se invalida el sentir ajeno. Me duele cuando se minimiza a la mujer, cuando se le hace dudar de su capacidad o se le hace sentir exagerada, débil o “loca” por expresar lo que siente. Creo profundamente que sentir no es un defecto, y que la sensibilidad también es fuerza.
Los temas que habito aquí tienen que ver con la autoestima, el amor propio, el dolor y la sanación. No porque tenga todas las respuestas, sino porque yo también he atravesado momentos donde mi propia autoestima se ha visto afectada por mis circunstancias. He aprendido que sanar no es lineal y que renacer no siempre es bonito, pero sí necesario.
Muchas mujeres llegan a este espacio porque se sienten identificadas. Me escriben, comparten sus historias, sus silencios y sus preguntas. Y ahí entendí mi propósito: acompañar. Recordar, desde la palabra, que no están solas. Que lo que sienten tiene sentido. Que es posible volver a levantarse sin perder la sensibilidad.
Este no es un blog para señalar ni para juzgar. Es un espacio para acompañar, para reflexionar y para renacer, una y las veces que haga falta.
Si llegaste hasta aquí, quizás no fue casualidad.

