La noche se deshace en pequeños destellos como si el cielo hubiera aprendido a llorar luz.
Todo brilla… pero nada se distingue… Las formas se diluyen, los caminos se vuelven sospecha, y el mundo parece existir solo a través de una membrana húmeda.
Hay algo triste en la manera en que la claridad se rompe en mil fragmentos sobre el vidrio.
Como si la realidad estuviera ahí, intacta, pero yo la mirara desde el lado equivocado de la lluvia.