No te pintaste para esconderte… te pintaste para recordarte quién eres.
Eres fuego cuando decides levantarte. Eres arcoíris cuando sonríes sin permiso. Eres calma cuando cierras los ojos y respiras. Y eres luz… incluso cuando le das la espalda al miedo.
No eres un solo tono. Eres mezcla, historia, emoción y valentía. Si la vida intenta ponerte gris, recuérdale que tú naciste para brillar en colores.
Porque tú no viniste a vivir en blanco y negro… viniste a convertirte en arte.