Me deshago de lo que pesa, de lo que duele y de lo que ya no vibra conmigo.
Mi energía es sagrada, mi corazón es puerta de luz y mi alma no está hecha para sufrir, sino para recordar quién soy.
Hoy renazco suave.
Me hablo bonito, me abrazo por dentro y dejo que mi paz sea mi guía.
Lo que no me suma, se disuelve.
Lo que me impulsa, se queda.
Lo que es mío, me encuentra.
Que mi día sea magia, claridad y protección.
Lo demás… lo suelto al universo.
Publicaciones Relacionadas
Hoy quiero tomar un momento para honrar aesas mujeres que han sido ejemplo en mi…
Porque lo permití todo. Permití silencios que gritaron más que las palabras, ausencias disfrazadas de…
Poner límites no es ser mala, no es alejarse por orgullo.No es dejar de amar.…
Lo sueñan.En su hondura se quedan a vivirlas preguntas que no encontraron voz,las plegarias que…