Ser feliz… también es poesía.
Es mirarte al alma y decirte: “Hoy te elijo, aunque duela.”
Es secarte las lágrimas con valentía y escribir con amor el verso de tu día.
Empoderarse no es gritar fuerte, es sostenerse suave.
Es no dejarse caer, aunque todo pese.
Es recordar que la vida no espera, y que tú, mujer de fuego y ternura, puedes convertir cada herida en flor, en fuerza, en cura.
Ser feliz es una decisión rebelde, un acto íntimo de poder,
una promesa que te haces en silencio: “No me dejo caer. Hoy elijo renacer.”
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