Reflexión desde el corazón, el dolor y la experiencia. Y se!! Que muchos no se van atrever a opinar.
Jesús no se cansa… pero muchos de sus siervos sí. Hoy escribo con enojo, y tristeza.
Muchos que dicen servir a Dios, se han cansado. Cansados de ayudar, de escuchar, de acompañar. Y sin embargo, Jesús nunca se cansó… ni de sanar, ni de levantar, ni de consolar. Muchos están ocupados en viajes, campañas, “misiones”... pero olvidan que la verdadera misión empieza aquí, con el hermano que sufre, con el que está enfermo, con el que necesita una mano.
¿A qué llamas “servir” si cuando alguien te necesita, ni siquiera contestas el teléfono? ¿A qué llamas “iglesia” si al ver la urgencia de alguien, te haces el loco.
Muchos hablan de servir, y de hecho sirven. Muchos ayudan, oran, predican, cantan… pero cuando llega tu momento de necesidad, cuando estás enferma, rota, con urgencia real… pareciera que nadie aparece.
He visto personas que se entregaron con amor a su iglesia, pero el día que necesitaron apoyo emocional, físico o espiritual… solo encontraron excusas o silencios incómodos.
Jesús dijo: , que amáramos al prójimo como a nosotros mismos, que ayudáramos sin mirar a quién… pero hoy en día muchos están demasiado ocupados “sirviendo a Dios” como para detenerse a cuidar a una persona que sufre. Y lo más triste es cuando los propios pastores se pasan la batuta entre ellos, evitando involucrarse cuando más se les necesita.
Esta no es una crítica con amargura, es una reflexión con dolor. Porque si de verdad somos cuerpo, si de verdad somos iglesia… ¿Cómo es que una parte del cuerpo se desangra y las otras no se enteran, no sienten, no hacen nada?
No se trata de perfección, se trata de presencia. Porque a veces, lo más cristiano que puedes hacer es simplemente estar. No seas hipócrita, si de verdad, quieres ser cristiano, tengamos su carácter.