Este es tu umbral.
Un punto suspendido entre lo que fuiste y lo que aún no tiene forma.
No todo refugio es destino, pero hay espacios que te sostienen mientras el alma vuelve a recordar su centro.
Elige ese rincón donde tu respiración se suaviza, donde el ruido deja de perseguirte y el silencio no duele.
No estás huyendo…estás resguardando la chispa mientras vuelve a encenderse.
A veces no se trata de avanzar, sino de recogerte en tu propio santuario, hasta que el camino vuelva a pronunciar tu nombre.
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