Entre historias que no son tuyas, pero te sostienen, entre manos ocupadas creando belleza mientras por dentro algo se transforma, entre encuentros con el mar, donde dejas fragmentos de lo que ya no puedes cargar, y melodías que susurran lo que tu alma aún guarda en silencio.
Así has transitado este umbral. No porque no duela, sino porque has aprendido a moverte entre sombras sin quedarte en ellas, a distraer la mente cuando el corazón habla demasiado fuerte.
Has sido refugio y tempestad al mismo tiempo. Te has perdido… y también te has ido encontrando.
Y aunque parezca que solo te disuelves en lo externo, en realidad estás alquimizando lo interno.
Porque incluso en el silencio, incluso en lo no dicho…