Crees que el miedo es a quedarte sola, pero si miras bien, ya llevabas tiempo sola.
Compartías techo, pero no alma.
Tenías compañía, pero no presencia.
Escuchabas su voz, pero ya no te hablaba al corazón.
El final no llegó cuando se fue, llegó mucho antes, en cada silencio, en cada mirada que ya no buscaba la tuya.
A veces la soledad no empieza cuando alguien se va,
empieza el día que dejamos de ser vistos, y seguimos ahí, fingiendo que no duele.
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