A veces la vida nos pone frente a decisiones que no queremos tomar, decisiones que duelen, que parecen desgarrar el alma.
La mente duda, el corazón tiembla, las manos se aferran al instante… y aun así, decidimos.
Porque en medio del dolor también existe una chispa:
la esperanza silenciosa de volver a estar bien, de volver a sonreír, de volver a ilusionarnos.
“Las decisiones que más duelen
son las que guardan en silencio
la semilla de una esperanza nueva.”
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