Noches en las que el alma no duerme.

Hay noches en las que el alma no duerme, No por falta de sueño, sino porque adentro hay una tormenta que no se ve.

Una que clama respuestas, que tiembla en silencio y que se arrodilla ante lo invisible pidiendo que todo esté bien.
Hoy miro al cielo buscando señales.

A veces una estrella parpadea y me hace sentir que alguien allá arriba aún escucha. Que en medio de tanta niebla, el camino se revelará. Que ese corazón tan querido, ese que late con fuerza aunque a veces no lo entienda, encontrará su norte.

Solo deseo que llegue el diagnóstico, no para etiquetar, sino para entender… para abrazar mejor, para cuidar mejor, para amar con más herramientas.

A quienes estén en medio de la incertidumbre: que la fe no se nos rompa. Que la esperanza no se nos caiga de las manos. Porque a veces, los milagros no hacen ruido, pero llegan.

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