Tú eres voz. Cree en ti.

No hagas caso a esas voces... Las que te gritan desde la sombra: "¡No puedes!", "¡Eso no es para ti!", "¡Te vas a equivocar!"

A veces, esas voces ni siquiera son tuyas... Son ecos viejos, heredados, miedos prestados, cicatrices que aprendieron a hablar.

Pero tú no eres eco, Tú eres voz. Una voz suave, pero poderosa. Una voz que susurra desde dentro: "Sigue, aunque tiemble todo." "Vuela, aunque todavía estés armando las alas."

No le creas a quienes nunca se atrevieron.
Cree en ti, en tu fuego, en tu intuición.

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