Hay momentos en los que mirar hacia adelante cuesta, porque el corazón todavía está procesando lo que dejó atrás. Y dejar atrás no significa dejar de sentir, y está bien.
Permítete esos espacios de silencio, de reflexión, de reencontrarte contigo.
Porque cuando logres ver te darás cuenta de algo poderoso: Estás destinada a mucho más de lo que dejaste ir.