Tengo que reconocer que hay días en los que paso
el día entero y no me alimento bien.
Días en los que corro, hago mil cosas… y me olvido de mí.
Pero hoy decidí recordarlo.
Recordar que alimentarme bien también
es parte de amarme.
Es parte de respetarme.
De cuidar mi cuerpo y honrarlo.
No es solo hacer ejercicio.
No es solo verme bien.
Es estar saludable.
Es sostenerme.
Es darme lo que necesito.
Y entre tomates , espinacas y cebollas
también se saltean mis pensamientos.
También se ordena mi día.
También me digo en silencio:
“Me importo"
Porque el amor propio no siempre es grande y visible.
A veces es tan simple como un plato caliente hecho con intención.
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