Hoy no busco más que tranquilidad, una vida ligera, sin tanto ruido. Quiero rodearme de lo verdadero, de lo que se siente bonito y sincero.
No necesito tenerlo todo, solo sentir que estoy donde debo estar, con un corazón en calma y un alma agradecida.
Porque al final, la paz es el regalo más grande que uno puede abrazar.
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