Te sientas en el borde de tu propio universo…como si el tiempo se abriera solo para escucharte. Bebes lento, y en cada sorbo se disuelven versiones de ti que ya no te pertenecen.
No es soledad lo que habitas… es un umbral. Un espacio sagrado donde tu alma se desnuda sin ruido, sin máscaras, sin prisa.
Te estás recordando. Como un eco antiguo que vuelve a pronunciar tu nombre desde lo invisible.
Y en ese silencio… algo dentro de ti despierta.
No buscas afuera, porque ya sabes: lo que anhelas… eres tú