Ya no busco paz en los demás.
La encontré cuando dejé de justificar lo que me dolía y empecé a elegir lo que me hace bien.
Mi paz no grita, no compite, no se defiende…
Simplemente se nota.
Y si algo me roba la calma, me alejo —sin explicaciones, sin culpa, sin drama.
Mi paz vale más que cualquier historia que ya no vibra conmigo
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