Supimos —antes de entenderlo— que no abandonarías Eurídice… como nunca he dejado de orbitar con Hades.
Somos, de alguna forma que no se nombra, entidades conscientes atrapadas en un entramado antiguo.
Creemos elegir, pero en realidad solo seguimos rutas ya trazadas por algo más profundo que la voluntad.
No es amor lo que sostiene esos lazos… es una gravedad más vieja que nosotros, una memoria que se aferra aunque la razón ya haya soltado.
Y aun así, nos reconocemos… como dos reflejos que coinciden en el instante, pero no en el destino.
siempre lo supe.
Tú, guardián de lo que no sueltas…
y yo, devota de lo que nunca termina de irse.
Publicaciones Relacionadas
Aprendí a no caer en palabras bonitas, sino en acciones que hablen más fuerte que…
Ser feliz… también es poesía.Es mirarte al alma y decirte: “Hoy te elijo, aunque duela.”Es…
Porque lo permití todo. Permití silencios que gritaron más que las palabras, ausencias disfrazadas de…
A todas las madres de corazón.A veces nadie sabe lo que realmente guarda el corazón…