Hay batallas que parecían diseñadas para derrumbarte, noches que juraban dejarte sin salida… pero las atravesaste.
Hoy sigues aquí, con la mirada en alto y el alma más fuerte.
Lo que un día parecía final, era solo la puerta hacia una versión más valiente de ti.
Las heridas se cerraron, dejaron marcas… y esas marcas son la brújula que te recuerda hacia dónde ya no volver.
Eres la evidencia de que la tormenta no destruye, pule.
No solo resististe: floreciste.
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