Y yo me quería ir, pero siempre había un obstáculo que me detenía.
No me fui por amor a otros, aunque nunca entendí bien cuál era el propósito.
Volví a sentirme débil otra vez, y me quedé, pero entendí que más me amo yo.
A veces, el corazón sabe antes que la mente cuándo es hora de avanzar.
Y cuando ese momento llega, nada nos detiene.
Publicaciones Relacionadas
De las que alguna vez nos perdimos tratando de ser suficientes.De las que dimos más…
En la marea descubrí mi fuerza, y en su silencio volví a encontrarme.
Ayer hablé con un amiga muy especialy entendí algo que a veces uno no quiere…
No se siente del todo sano, del todo firme, del todo claro.Y eso no significa…